Mi cuñada recientemente ha desarrollado una afición por los libros de superación personal, filosofía de vida y productividad humana. He de confesar que nunca ha sido un género de mi especial interés, de hecho más bien lo contrario, provocaba en mi cierta apatía, aburrimiento y desconfianza acerca de los posibles resultados.
Pero el título de uno de los libros que se encuentra leyendo ahora mismo, llamo mi atención, se trata de "El líder sin cargo" de Robin Sharma.
Aunque confieso que aún no he leído el libro, simplemente ese título me hizo pensar por un momento en la forma en la que me veo en él reflejado. Con la gran cantidad de cambios a los que nos enfrentamos hoy día en el mundo empresarial, a corto plazo, ser un Líder sin cargo, es a lo único que muchos podemos aspirar.
"Ser un máximo ejecutivo es la culminación de un proceso, de una trayectoria profesional que siempre ha estado orientada a la dirección". Por tanto, los motivos que llevan a una persona a orientar su carrera profesional y a barajar la posibilidad de convertirse en director o CEO –chief executive officer– son, ante todo, intrínsecos. No hay que olvidar la retribución, y debe estar alineada con la categoría del proyecto, pero ocupa un segundo lugar. Los requisitos que se deben pedir un aspirante a CEO son los que implican llevar a cabo un gran proyecto. Éste es el salario emocional, que es la auténtica retribución".Retarse a uno mismo. Éste es el motivo principal que hace que un profesional aspire a ocupar un puesto de responsabilidad en una compañía.
Pero, ¿qué ocurre si desde nuestra posición laboral no tenemos reconocidas o incluso permitidas las funciones necesarias para ejercer de líder?, si la sana ambición de poner en práctica las propias ideas encuentra tantas barreras, que implica que no sean asumibles por nuestra organización, ¿Cómo derribamos o esquivamos esos obstáculos?
Una carrera de fondo
Dependiendo de las organizaciones y sectores, puede implicar más poder y capacidad de influencia que los altos representantes de los gobiernos, por lo que "El ascenso a un cargo de máxima responsabilidad no se puede improvisar",tendremos que demostrar una buena y exigente formación nutrida de experiencia para que nos oigan a la hora de crear y probar nuevas fórmulas de hacer las cosas.
Este sería un buen punto de partida. Para empezar a asumir nuevas competencias y demostrar nuestra valía con nuevos métodos e ideas, necesitamos previamente generar confianza. Confianza desde el interior de nuestra organización, lo cual sólo lograremos si somos eficientes en nuestro trabajo, de forma que nos transformemos paulatinamente en referentes.
Si se desea aspirar a un sitio en el comité de dirección, es necesario tener en cuenta que ocupar el máximo cargo de una firma es la culminación de una trayectoria en la que prima asumir retos, la calidad personal y saber rodearse de los mejores y esto no ocurrirá en un corto plazo.
El cargo de CEO es, por excelencia, el puesto del líder, pero ¿cómo saber si se tiene madera para desempeñarlo?. El candidato debe hacer llegar a sus compañeros dos cualidades fundamentales: visión de negocio y calidad personal. Debe a través del ejemplo, el compromiso y en general, el día a día de la compañía, generar el respeto y la imagen necesaria para demostrar sus cualidades, mientras que su mente tiene que centrarse en encontrar, fomentar y potenciar vías de crecimiento para la organización y los profesionales que la forman; y para esto no es necesario tener un cargo de fundamental relevancia en la empresa, "Un directivo que sólo tiene intereses es un demagogo; sin ética y valores es un depredador destructivo y sin capacidades ni experiencia es tan sólo un buen hombre". Sin embargo, por muy buenas capacidades y aptitudes que reúna un directivo, sus objetivos pueden no llegar a buen puerto si no se rodea de un buen equipo. Por lo que esta sin duda debe ser la formula a seguir: Referente, capacidades, aptitudes y equipo.
En cuanto a sus funciones al frente de una firma, hay que tener presente que el proceso de encaje es largo y difícil. Por eso, los expertos coinciden en que es fundamental afrontarlo teniendo claro qué se pretende hacer. Es decir, que además de preocuparse del qué y el cómo, hay que trabajar también el para qué y para quién", sabiendo que a cada individuo o compañero necesitamos prestarle un apoyo o servicio distinto, que hará que nos tome en consideración, que nos vea más fuertes y, añadiendo un toque de hedonismo, como un ejemplo a seguir. Así debemos ir ampliando el círculo de nuestra organización, llegando a estratos cada vez más altos, labrando nuestro camino a seguir, siendo mejores día a día, dirigiendo el cauce de la empresa de la que formamos parte, siendo en definitiva, un Líder sin cargo.
Te dejo una de las muchas frases útiles del libro El líder que no tenía cargo, y que me ha marcado: "Nuestra experiencia es aquello a lo que prestamos atención"
ResponderEliminarQue pasa carlos, me parecen muy interesantes tus comentarios enhorabuena!!!!!!!
ResponderEliminaren definitiva tienes que leer el Libro "Te invito cordialmente a que lo leas".
ResponderEliminarVarias de las dudas que te cuestionas el libro te puede dar una mayor referencia.
"Todos podemos ser Lideres"